NEGATIVIDAD EN REDES SOCIALES

Me da tristeza pensar que la era de la tecnología y las comunicaciones nos ha venido a alejar más que a acercar.





Poniéndonos a pensar de una manera muy vaga, sin entrar en fechas o en historia, antes la comunicación era escasa, por cartas si sabías leer y escribir, cartas que tardaban meses en llegar a su destinatario o incluso más, noticias que tardaban meses en atravesar océanos, de alguna manera las personas vivían sabiendo que quizá sabrían poco del ser querido que se alejaba del hogar de origen.


Después, vinieron otros inventos que nos ayudaron a estar mejor comunicados, a tener las noticias importantes de manera inmediata y todo fue avanzando de manera tan rápida que ahora al alcance de nuestra mano podemos charlar con nuestros seres queridos en tiempo real viendo su rostro y escuchando su voz ¡Eso era de los Supersónicos! (chiste chavorruco).


Y así como tenemos en nuestra mano la capacidad de la inmediatez para muchas cosas, así mismo podemos emitir nuestras opiniones, lo cual suena super equitativo y tentador, sin embargo, no siempre usamos ese poder para construir.





De hecho, si eres un poco observadora te habrás dado cuenta de que casi todo lo que hay en Facebook, por ejemplo, tiene al menos un comentario negativo y esto por mencionar solo una red, porque si nos vamos a Instagram, Tik Tok o Youtube nos daremos cuenta de toda la marea de negatividad que hay.


No me malentiendas, todos podemos tener una opinión y expresarla, sin embargo, una cosa es expresar nuestra opinión y otra muy diferente es querer imponerla como verdad absoluta y de paso ofender a los demás llegando hasta el punto de ser agresivos.


El inmenso océano de contenido que tenemos en internet nos permite navegar entre tantos temas, tantas posturas, tanta información, tantas personas a fines que me parece casi ocioso el hecho de estar en una red social y comentar algo de manera ofensiva, ahora a tan solo un clic podemos dejar de ver algo, dejar de seguir a alguien, tener acceso a miles de páginas, videos, canciones, personas… ¿por qué consumimos eso que no nos agrada?





Sí, hay mil cosas que no me agradan, muchas influencers que no son de mi agrado, pero, simplemente no las veo, no consumo el material que producen, no consumo los productos que venden (si es el caso), me limito a consumir lo que me gusta a ir descubriendo y eligiendo sin detenerme a ofender o a humillar solo porque a mí no me gustó.


Como bien dice el tío Ben de Spiderman: detrás de todo gran poder, viene una gran responsabilidad; y creo que justo es eso lo que se nos está olvidando, la responsabilidad de autocensurarnos para respetar al otro y cito otra gran frase que reza: podré no estar de acuerdo contigo, pero defenderé a muerte tu derecho de expresarte para que entiendas que lo que está mal no es tener una opinión y expresarla, sino, ofender alegando que es tu derecho, porque tu derecho termina donde inicia el del otro.





Con lo anterior me refiero a que no por que puedas debes ir ofendiendo a medio mundo, si no te gusta lo que crea una youtuber pasa de largo, si antes te gustaba puedes expresar qué es lo que no te gusta de manera que a ella le des la pauta de lo que puede seguir creando, de cómo mejorar su contenido y demás, a diferencia de solo comentar, por ejemplo: eres un asco. Qué se puede hacer con esa información, qué puede mejorar ella en concreto… es tan ambiguo y ofensivo.


Me ha partido el corazón ver a muchos y muchas creadoras de contenido que terminan padeciendo ansiedad o que dejan de disfrutar lo que hacen solo porque reciben muchos comentarios por completo negativos, relacionados a su físico, principalmente e incluso muchas veces hasta son de personas que se ocultan tras un perfil falso.


Y ni se diga de todo el odio que vi en comentarios relacionados al 8 de Marzo, a las protestas, a ‘la Reinota’ que en cada imagen de ella había decenas de comentarios bastante ofensivos incluso de mujeres… si tan solo nos atreviéramos a abrir la mente, a cuestionarnos, a respetar, a buscar más información de eso que nos incomoda o al menos a cuestionarnos acerca de por qué eso nos incomoda, aprenderíamos muchísimo de nosotros, ya que como bien dicen: lo que te choca, te checa.





Hasta cierto punto lo entiendo, es más fácil para nuestro cerebro quedarse con lo que ya hay, de alguna forma está programado para ahorrar energía que se cree que usará por supervivencia, sin embargo, también necesita ejercitarse, conocer cosas nuevas, teorías nuevas, descubrimientos nuevos, posturas diferentes, cómo decidir qué es lo mejor para ti si no conoces diversas posturas.


A veces es bueno sentarse y decir: bueno, qué defienden ellas, él, ellos, googlear, informarse y a partir de ahí decidir qué es lo que funciona para nosotros y respetar lo que funcione para los demás.


A final de cuentas, si los demás ‘bajan de peso’ porque les dijimos a nosotros no se nos van a aumentar los años de vida, ni nos van a dar algo en concreto, de igual manera, si los demás deciden no hacernos caso, a nosotros no nos va a pasar nada, hay cosas que debemos exigir, hay opiniones que podemos expresar, lo que no podemos hacer es querer denigrar, destruir o humillar a los demás.





Y se vale cambiar de opinión, se vale reírse de un chiste, pensarlo y después ya no reírse, se vale cambiar, reflexionar, aprender, avanzar. Se vale no ser el mismo, así que, si me preguntan si he criticado, si me he burlado ¡claro que lo he hecho!, he solucionado lo más que he podido, me he disculpado y me he atenido a las consecuencias, también estoy aprendiendo a detenerme y pensar en lo que voy a decir, en si es que suma, si ayuda a crecer, si estoy atándome a algo sin fundamento, a ver desde otro ángulo, a ser crítica conmigo y menos juzgona con los demás.


Nadie tenemos la verdad absoluta y lo que funciona para mi seguro no funcionará para ti o no del todo, lo importante es irnos enriqueciendo de ideas, de pensamientos, sumando a nuestra vida, desechando lo que no nos sirve (aunque sirva para los demás) y continuar viviendo nuestra vida como queramos, pero sin pretender que otros vivan como nosotros, si a ellos les convence ellos solos lo harán sin necesidad de que los obliguemos, recuerda que el ejemplo arrastra.







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