HABLEMOS DEL DUELO…




¿Has perdido a alguien importante en tu vida?... Yo también y me gustaría contarte algo.


Lo cuento desde mi perspectiva, desde mi experiencia y desde la forma en que lo he vivido, de lo que he aprendido en terapia, no soy experta en terapias, pero te dejo un video de alguien que sí es experto en tanatología, justo la especialidad que nos ayuda a superar las perdidas y a asimilar mejor los cambios inevitables del fino arte de vivir.


Resulta que a finales del año pasado perdí a mis abuelas, una en septiembre, la otra en octubre y para colmo en diciembre también se fue uno de mis gatos.


Todas las pérdidas son especiales, todas generan un duelo, todos los cambios (de casa, de hogar, de estado civil, etc.) también generan un duelo y este se puede definir como un proceso psicológico que tenemos ante el fallecimiento de un ser querido o un cambio significativo en la vida, hay diversos tipos, cada quien lo vive de manera diferente, pero en esencia siempre incluyen las mismas etapas:


Negación, ira (enojo), negociación, depresión y aceptación; dichas etapas no son lineales y aunque ya hayas pasado por una, puedes volver o avanzar muy rápido con una y lento con otra, es normal, depende de cada persona, de cada proceso.





Cabe mencionar que todos los duelos son acumulativos, si no los superas completamente se van, por eso es importante dejarlos avanzar, irlos superando y experimentando con todas sus etapas, si sientes que no puedes sola es recomendable pedir ayuda con un experto en tanatología o un psicólogo, al final te dejo los datos de mi tanatóloga.


Se podría decir que mis duelos han avanzado de manera normal, he tenido apoyo terapéutico y me han ido guiando con ellos, haciendo que llegue más fácil la aceptación, a final de cuentas las cosas son así, así es mi realidad y están sucediendo de esta manera para algo, para que aprenda algo, para que aprecie más algo, es importante obtener alguna enseñanza de lo que nos sucede para darle un mayor sentido, sin embargo, en el más puro hecho todo tiene que ver con ACEPTAR.


Es importante aclarar que la terapia NO te va a quitar el dolor por completo, NO va a hacer que ames menos a tus familiares, al contrario, te va a ayudar a vivir con lo que está pasando y el que te sientas en paz contigo y con la realidad no significa que querrás o extrañarás menos a la persona que se fue, así que no tengas miedo, deja esas ideas de lado y date la oportunidad de ir sanando, al final, no te garantizo que no dolerá, pero sí garantizo que sentirás un profundo agradecimiento en tu corazón por haber conocido y vivido lo que viviste, aunque aún sientas nostalgia… al menos así lo experimenté yo.



Aún extraño a mis abuelas, todavía se me hace extraño no tenerlas al alcance de unos pasos o de una llamada, pero me siento profundamente agradecida por haberlas conocido, por haber platicado con ellas, por haberles provocado unas buenas carcajadas, porque hay mucha gente que no tiene la bendición de crear esos vínculos, por diversas circunstancias y yo viví muchísimos años siendo cercana a ellas, tanto como quise y pude.


Aprendí mucho de ellas, de su fortaleza, de su sentido del humor, de su forma de ver la vida, de lo que les apachurraba el corazón y de lo que hubieran querido hacer en su vida, experiencias que habrían querido vivir o cosas que habrían deseado hacer diferente.

Date la oportunidad de enfrentar eso que duele, porque solo así se llega a tener paz, el precio es alto (remover heridas, lavarlas), pero la recompensa es de igual manera alta.

Te cuento que lo que puede complicar un duelo, además de la no aceptación son:


  • Los asuntos pendientes: haber querido decir algo, escuchar algo, cosas de ese tipo

  • La culpa: haber querido hacer algo diferente o sentir que si hubieras hecho algo diferente las cosas no habrían terminado como terminaron.

Y aunque no soy experta, quiero ayudarte un poco si es que cualquiera de los anteriores es tu caso, ya que ese tipo de situaciones pueden contaminar un proceso de duelo y evitar que fluya de manera adecuada hacía la aceptación, repito que no soy experta y lo mejor es siempre buscar ayuda profesional, estos consejos no sustituyen a una consulta, pero, pueden servirte mientras tomas la ayuda necesaria.


  • Si consideras que dejaste algún asunto pendiente (hablando de fallecimientos) intenta solucionarlo, aunque la persona ya no esté, si crees que existe alguna especie de ‘vida’ después de la muerte, un cielo o que somos energía (la energía solo se transforma) toma esas creencias para apoyarte, dile lo que siempre quisiste decirlo o escríbelo en un papel (puedes quemarlo después), de alguna forma eso te liberará.

Si te faltó hacer algo por esa persona, hazlo en su nombre, haz ese viaje, ayuda a alguien o cumple esa situación en su nombre y con la plenitud de hacerlo por esa persona y por ti.


Si te faltó escuchar algo de esa persona, es obvio que no será posible, pero hay muchas personas que no expresan todo lo que quieren con palabras, sin embargo, las acciones también hablan, busca en las acciones de esa persona lo que tú necesitas escuchar, seguro encontrarás algo.


  • Si sientes culpa por la forma en la que se desarrollaron las cosas, quiero que sepas que no había nada que pudieras hacer para que las cosas sucedieran de manera diferente, hiciste lo mejor que pudiste con las herramientas y conocimientos que tenías, diste lo mejor que tuviste, dijiste todo lo necesario; no pudiste evitar nada, así tuvo que ser, así sucedió y está bien.


No te tortures, hiciste lo mejor, hiciste mucho, hiciste lo que debías, lo que podías.


Además, dentro de todo lo anterior, lo que dichas situaciones nos enseñan es valioso, por ejemplo:


  • Que tenemos que decir lo que deseamos y necesitamos a las personas que queremos, porque nada es más seguro que el hecho de que en algún momento ya no estaremos.

  • Que hay que solucionar asuntos pendientes, pedir perdón, decir adiós (si es el caso), ir a donde prometimos, hacer lo que dijimos.

  • Que hay que disfrutar plenamente del presente, siempre lo escuchamos, pero pocas veces lo hacemos.

  • Hay que disfrutar de la compañía en plena presencia, sin el celular, sin distracciones, un lugar para cada situación.

  • Haz lo necesario para honrar a quienes ya no están, pero vive por ti y para ti.

  • Sanar no significa que no ames, que no extrañes, que olvides, significa que decides estar bien contigo y con sus recuerdos.


Al final, aunque hay nostalgia en mi corazón (esa creo que nunca se va), también hay agradecimiento y certeza, con ello obtengo la paz.

La paz siempre es el norte de la brújula del corazón.





Contacto de mi tanatóloga:
ANA LUISA PALENCIA
Whatsapp: 442 490 7751

Tiene más de 15 años de experiencia en acompañamiento emocional en duelos, cambios y crisis de vida.

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